Este es mi comentario breve (como es el mundo ahora, excepto en las novelas de George R. R. Martin) sobre, precisamente, la saga Games of Thrones.

Después de finalizar las casi 6,000 páginas de lectura de los libros de Martin nos queda la pregunta de si valió la pena esa inversión de tiempo o no; fueron, a mis cálculos, más de 250 horas de lectura para poder concluir el libro quinto, sin un final de la saga. O sea, según el autor, aún nos faltan dos libros más, Vientos de invierno, que pretende presentar en noviembre de 2023 y Sueños de primavera, que imaginamos vendrá saliendo en 2050, cerca de 3,000 páginas más de lecturas para poder terminar la historia.

Como la serie de televisión, los cinco libros cuentanla guerra que se genera luego que muere el Rey Robert Baratheon. Vamos viendo en el transcurso de la historia cómo han sido las ambiciones personales, culpas y pecados de los poderosos en una sociedad corrompida y perversa, donde hay poco espacio para la bondad, los que arrastraron a ese desenlace. Los niños, los marginados, los deformes y mal queridos serán los que heredan esa sociedad. A ellos corresponderá, si sobreviven, su reconstrucción. Aquí se mezcla lo que sé, por la serie de HBO y lo que conozco de las novelas, que aunque inician en el mismo punto, poco a poco se van separando conforme los nudos de la literatura se separan de los del audiovisual. Difícil tarea esa de adaptar esa novela, el resultado no podía ser sino esa pobre versión que nos dejó al final con un agridulce sabor, como de que las cosas pudieron terminar distintas y es porque sí, las cosas aún pueden terminar muy diferentes de lo que vimos. Y ya incluso el autor ha dicho que en los libros el final será distinto.

En el quinto libro de la saga, por ejemplo, John Snow está muerto, fue asesinado (como vimos en la serie) luego de anunciar que irá a la guerra contra Bolton que envió una carta donde dice que mató al rey Stannis y exige el retorno de su Hediondo y Aria Stark, que no es sino Polly, la amiga de Sansa que fue con ella a Desembarco del Rey. En la serie es Sansa la que se casa y sufre los horrores de Bolton. Sabemos entonces que John será revivido (si el libro sigue el giro que nos marca la serie) y peleará contra el otro bastardo en su camino a convertirse en Rey del Norte. Pero no sabemos cual será el desarrollo de Sansa Stark, quien vimos por última vez bajando del castillo del Águila, fingiendo ser la hija bastarda de Meñique, que además sabemos ahora que fue el autor de la muerte del primer mano del rey (aparte de haber traicionado a Ned) para poder cortejar a la tía de Sansa y ascender así de clase.

Aria Stark, la verdadera, ha terminado su entrenamiento en el tempo del dios de las mil caras. Suponemos que ahora tomará rumbo a los siete reinos para iniciar su venganza en contra de los asesinos de su familia. Brandon sigue en el norte, abajo de un árbol. Ricon, el hermano menor, está perdido. Uno de los vasallos de Bolton ha pedido a Davos, el mano del rey de Stannis, que vaya a buscarlo y le da las indicaciones de a dónde encontrarlo, porque, afirma, con el niño vivo, podrá reclamar Winterfell y quitar así a Bolton el respaldo que tiene del norte. Es inportante acá decir que Bolton tiene Winterfell porque se casó con la impostora Aria, que nadie aún le ha dicho es una impostora. No sabemos aún si Davos logrará dar con el niño, que todos aún creen muerto, excepto Bolton, que fue el artífice de la acción de matar a los hijos del molinero y hacer pasar los cuerpos como de los hijos de Ned Stark. Habrá acá entonces algo de justicia, pues el artífice de las mentiras ha construido, sin saberlo, su reino en otra mentira.

La reyna Daenerys ha sido rescatada por los Drotrakis, un clan enemigo, luego que volara en lomos del dragón. Darius, su amante, está preso y no es quien ha ido a buscarla.

El enano Tyrion es ahora parte de un ejército mercenario que se prepara para atacar a la reina Daenerys. Sabemos que él buscará la forma de cambiar la lealtad de ese ejercito pues su interés no es pelear contra la reina Targarian sino a lado suyo. Pero no ha habido aún acercamiento entre ambos.

La reina Cersei ha sido liberada de su cautiverio y ahora mueve sus piezas para vengarse de los religiosos. El tío de la reina, el hermano de Tywin Lannister, ha fungido como regente desde la caída en desgracia de Cersei. Sabemos que las acciones que ha ido tomando han sido las acertadas, al conciliar la relación con los Tyrell de Altojardín. Al final de la última novela reaparece el eunuco Varys dándole muerte a Kevan Lannister, regente del reino, porque pone en peligro todo el avance que había logrado la reina Sersey, o sea, la destrucción del reino. Asumimos entonces que Varys ha estado todo este tiempo escondido allí, conspirando para que sucumba la dinastía de los Lannister.

Hasta este punto más o menos la historia transcurre en líneas generales parecida a la de la serie de HBO. Quedan algunos puntos que difieren, como que constantemente se diga que El Perro, Sandor Clegane ha muerto. Aunque no lo vimos morir luego que lo dejó Aria, tampoco se le volvió a ver vivo; que Brienne de Tarth apareció (con muy mal aspecto) luego de haber sido “ejecutada” por Corazón de Piedra, el ser en el que se ha convertido Catelyn Tully luego que fuera asesinada por los Frey y revivida por el sacerdote rojo Beric Dondarrion. Brienne llega y separa a Jaimy Lannister de su ejército para que conozca algo que solo él puede conocer, que suponemos es una misión encomendada por Corazón de piedra.

Hasta aquí con los libros de George R.R. Martin. Toca esperar dos años para leer el sexto y quién sabe cuánto más para leer el séptimo. Conociendo la forma de construir las historias de Martin no será sorpresa ver cómo los nuevos libros llevan, por un camino muy distinto, la saga de los Stark y de esa manera, esperamos, redima ese sabor agridulce que quedó al final de la séptima temporada de Juego de Tronos, de HBO.