Fachada de Cine, homenaje visual al antiguo Cine Clámer de Tegucigalpa

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Este espacio reúne obra audiovisual: documentales, ficción, cortometrajes, radionovelas y proyectos desarrollados para la pantalla y el sonido.

Los seis afiches de la fachada conducen a producciones destacadas. La marquesina permite explorar por género y la entrada central abre la cartelera completa.

La fachada rinde homenaje al histórico Cine Clámer de Tegucigalpa.

Bajo la marquesina del Clámer

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Mi recuerdo del cine Clámer comienza cuando el cine ya estaba cerrado. Existió desde mucho antes, pero no era una sala a donde yo solía ir. Había otras salas más cerca de mi casa, en Comayagüela. En la memoria de Tegucigalpa, sin embargo, es un ícono de una era.

Durante muchos años, sobre la avenida Cervantes de Tegucigalpa, su marquesina continuó anunciando una película que nadie podía entrar a ver. Las puertas permanecían clausuradas, la taquilla había dejado de vender boletos y las luces de la sala no volverían a encenderse, pero sobre la fachada recuerdo que todavía se leía: Drácula de Coppola.

No puedo recordar cuándo apareció aquel rótulo ni el año exacto en que cerró el cine. La memoria conserva imágenes y pierde las fechas. Sé queDrácula, de Francis Ford Coppola, fue estrenada en esa sala en 1992 y distintas crónicas la recuerdan como la última película exhibida allí.

El Clámer perteneció a otra Tegucigalpa. Una ciudad donde ir al cine significaba caminar por el centro, hacer fila frente a una taquilla y encontrarse bajo una marquesina. El Clámer, el Variedades, el Centenario, el Obelisco, el Aries y el Tauro componían una geografía que todavía sobrevive en la memoria de quienes habitamos aquella ciudad.

Ese mundo fue desapareciendo. Las grandes salas cedieron su lugar a las multisalas de los centros comerciales y el centro dejó de ser el territorio natural del cine. Del Clámer quedaron el edificio, algunas fotografías y aquella marquesina que aún hoy sobrevive, ya vacía.

Durante años, la sombra de Drácula permaneció sobre la avenida Cervantes mientras Tegucigalpa continuaba cambiando a su alrededor. El título sobrevivió a la función y terminó convertido en la última señal de una era.

Esta página nace como un homenaje a aquel lugar.