Este día arrancó el juicio de Juan Orlando Hernández, por tres cargos relacionados con narcotráfico en la Corte del Distrito Sur de Nueva York. Su causa se desprende del juicio del narcotraficante guatemalteco/hondureño Victor Morales “El Rojo”, quien al declararse culpable arrastró consigo a Tony Hernández, hermano menor de Juan Orlando, quien fue declarado culpable en esta misma corte en octubre de 2019.
El proceso de selección del jurado fue lento y tedioso, un interrogatorio extenso que buscaba identificar sesgos de un grupo de 70 candidatos, hasta reducirlo a 30. Preguntas tan inocuas como si requiere algún tipo de medicamento que le impida estar allí por tres semanas, su conocimiento o no, de Centro América y Honduras, o si tenia familiares policías o agentes de la DEA, presos o empleados del gobierno, fueron reduciendo el grupo hasta llegar a un número manejable.
El último interrogatorio, ya con un grupo más pequeño, iba orientado a conocer la información demográfica: lugar de residencia, origen, profesión, formación académica, gustos y hobbies; hasta fuentes de información principales y uso de redes sociales, permitió elegir un grupo bastante balanceado de 12 jurados propietarios y 6 suplentes. La mayoría son mujeres de clase media niuyorkina, con formación superior (maestrías y doctorados), dueños de sus casas y de profesiones diversas.
Al inicio de la jornada la discusión entre las partes se centró en una prueba que la defensa busca aún bloquear. La fiscalía presenta una serie de llamadas interceptadas a pandilleros de la MS en 2015, donde se habla de Juan Orlando y su control en las rutas del narcotráfico. En un inicio se manejó que el origen e identidad de los hablantes en las llamadas sería expuesto por una “exnovia” de Mendoza “Porky”, uno de los pandilleros que aparece en la captura; la defensa argumentaba que ella no podría ser testigo porque no es conspiradora y no puede dar fe de quién es el otro hablante. Luego, en un medio nacional circuló la información de que este testimonio sería dado, en efecto, por un agente de la fiscalía, quien declararía sobre la condición en la cual se hizo la intercepción telefónica. Esa última versión parece más creíble.
En todo caso ya mañana el juicio arranca con los argumentos iniciales. Los jurados están convocados para las 10 am. Primero irá el fiscal, exponiendo con sumo detalle cómo Juan Orlando Hernández usó el recurso y poder del narcotráfico para construir un “narcoestado”, usando el estado mismo para afianzar su control de las rutas del narcotráfico y nos dirá quienes serán los testigos que durante las próximas dos semanas desfilarán, dando cuerpo a estos argumentos.
La defensa por su parte hará lo contrario, dirá que nada de eso es cierto, que los testimonios son mentiras de los narcotraficantes y expolicías depurados que están vengándose de él porque les destruyó sus pequeños imperios. Y como prueba presentará el informe de sus 12 años en el poder, sus vínculos con autoridades norteamericanas quienes no solo lo toleraron sino abalaron y fortalecieron en el poder.
Inician pues tres semanas de duro debate en Honduras.
