La SDN de Honduras anunció esta semana la incautación en alta mar de una embarcación que contenía cinco millones de cigarrillos que el crimen organizado pretendía ingresar al país. No es la primera vez que durante estas semanas veo este timo de noticias, relacionadas con el contrabando de cigarrillos y lejos de ser un contrabando inocente debe levantar las alarmas, pues es la punta del iceberg de un problema mucho mayor.
Si quieres conocer más sobre este tema te invito a leas una investigación que hice en 2022 sobre la mafia del tabaco en la región dando clic Aquí.

El comercio ilícito del tabaco ha sido un problema recurrente que involucra tanto a grandes empresas transnacionales como a grupos criminales organizados. En este contexto, el papel de China y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) ha tomado relevancia en los últimos años, mostrando cómo el comercio del tabaco se ha entrelazado con el narcotráfico y el contrabando.
El uso del tabaco como un producto cultural ha sido una estrategia clave de la industria para evadir regulaciones impuestas por organismos internacionales, como el Convenio Marco para el Control del Tabaco (CMCT) de la OMS. Honduras y la República Dominicana, por ejemplo, han declarado al tabaco como patrimonio cultural, lo que les permite continuar la producción de cigarros y cigarrillos con regulaciones más laxas. Sin embargo, el trasfondo de esta estrategia cultural es mucho más oscuro, ya que en realidad se utiliza como una excusa para permitir la expansión del comercio ilícito de tabaco, que a su vez alimenta a las organizaciones criminales y permite el flujo de dinero ilegal.
En los últimos años, la creciente participación de capitales chinos en la industria tabacalera ha generado sospechas. Empresas como Huabao Tobacco, que inicialmente intentaron adquirir fábricas tabacaleras en América Latina, han sido vinculadas a prácticas de corrupción y lavado de dinero. El arresto de Zhu Linyao, conocida como “La Reina de las Fragancias”, por corrupción en 2022, arrojó luz sobre cómo los intereses chinos han permeado el mercado del tabaco en la región. A través de una serie de complejas transacciones financieras, estas empresas han logrado adquirir participación en las operaciones tabacaleras de países como República Dominicana, donde se produce una de las mayores cantidades de cigarros puros del mundo.
Por otro lado, el CJNG ha encontrado en el comercio ilícito de tabaco una fuente lucrativa de ingresos. El CJNG ha expandido sus operaciones más allá de las drogas tradicionales, como la marihuana y la heroína, hacia productos de contrabando como los cigarrillos. Las operaciones del cártel en México han incluido la falsificación de operativos contra cigarrillos ilegales, donde “falsos” policías incautaban cigarrillos “ilegales” de marcas que no pertenecían al CJNG y luego amenazaban a los comerciantes para que solo vendieran las marcas controladas por el cártel. Esta es una clara señal de que el CJNG está utilizando el mercado de cigarrillos como una vía para blanquear dinero y obtener control sobre el mercado ilícito del tabaco.
El vínculo entre el CJNG y las redes de contrabando en Guatemala es igualmente alarmante. En este país, el CJNG ha encontrado aliados en estructuras criminales como “Los Huistas”, una organización que controla el departamento de Huehuetenango y que tiene vínculos directos con políticos locales. Estas redes de contrabando no solo están involucradas en el comercio de drogas, sino también en el tráfico de cigarrillos, que a menudo se introducen de manera ilegal desde Paraguay, el principal productor de cigarrillos ilícitos en la región. Paraguay, a pesar de tener un consumo interno limitado, produce decenas de miles de millones de cigarrillos cada año que son contrabandeados a países vecinos y a través de Panamá, desde donde se distribuyen a otros mercados en Centroamérica y el Caribe.
El flujo de cigarrillos ilícitos a través de la Zona Franca de Panamá y otras áreas de libre comercio ha sido una de las principales preocupaciones de las autoridades en la región. Estos cigarrillos, que a menudo carecen de las advertencias sanitarias tradicionales y no cumplen con las normativas fiscales, son vendidos a precios más bajos, lo que los hace accesibles a los consumidores más jóvenes y vulnerables. Además, su distribución es controlada por redes criminales que también están involucradas en otros tipos de contrabando, como el tráfico de drogas y armas.
El papel de China en este comercio ilícito no se limita solo a la producción y distribución de tabaco. También se ha señalado la participación de empresarios chinos en actividades de blanqueo de dinero, utilizando el comercio de tabaco como una fachada para transferir grandes sumas de dinero entre diferentes países. El hecho de que empresas como Huabao Tobacco y otras estén registradas en paraísos fiscales, como Hong Kong y las Islas Vírgenes Británicas, ha generado sospechas sobre la verdadera naturaleza de sus actividades comerciales.
Es esencial que los gobiernos de la región, junto con organizaciones internacionales como la OMS, tomen medidas más firmes para combatir este comercio ilícito. Esto no solo implica reforzar las regulaciones y aumentar los impuestos sobre los productos del tabaco, sino también desmantelar las redes de contrabando y corrupción que facilitan la distribución de cigarrillos ilegales. Solo a través de una acción coordinada (como esta que anuncia la SDN) se podrá poner fin a esta peligrosa alianza entre la industria tabacalera, el crimen organizado y los capitales oscuros en Centroamérica.
