Lo que se ha presentado
Llevamos una semana del juicio al expresidente hondureño Juan Orlando Hernández, por cargos relacionados con el narcotráfico. El primer día fue de elección de jurado; fue a partir del segundo día cuando la fiscalía comenzó a presentar las pruebas que pesan en contra del acusado y con las que busca un veredicto de culpabilidad. ¿Qué pruebas son esas?

1. Testimonio de José Sánchez, contador de Graneros Nacionales
A diferencia de los juicio a Tony Hernández y Giovanny Fuentes, el fiscal no tomó espacio alguno para exponer al jurado los antecedentes geográficos y políticos de Honduras, para permitirle así hacerse una idea al jurado de lugares y nombres que aparecerán en el curso del juicio. El fiscal se fue directamente a presentar los testimonios que pesan contra Hernández.
El primer testimonio fue el de José Sánchez, seudónimo de un contador que trabajó 15 años en Graneros Nacionales, una compañía propiedad del empresario Fuad Jarufe. Sanchez proporcionó sus observaciones directas sobre las interacciones entre el expresidente de Honduras, Juan Orlando Hernández y el narcotraficante Geovanny Fuentes Ramírez, condenado a cadena perpetua en 2023. A través de los diferentes relatos, Sánchez describió reuniones en las oficinas de su jefe, señalando que la empresa era empleada para lavar dinero del narcotráfico, donde Hernández y Fuentes Ramírez negociaron apoyos para las campañas políticas y discutieron sobre el tráfico de drogas.
Según Sánchez, estas reuniones culminaron con Hernández recibiendo sobornos de Fuentes Ramírez, en dos pagos en efectivo de $15,000 y $10,000. Estos sobornos fueron aceptados en presencia de Sánchez, quien incluso contó el dinero.
El testimonio de Sánchez también incluye afirmaciones sobre la intención de Hernández de inundar EEUU con drogas y su intento de establecer una colaboración directa con Fuentes Ramírez, a quién le aseguró que contarían con la protección del fiscal general, Oscar Chinchilla.
Ese patrón se repite cuando Sánchez cuenta como en 2011, luego de la incautación de un narco laboratorio ubicado en Cerro Negro, que pertenecía a Fuentes Ramírez, Julio César Barahona, entonces miembro del Consejo de la judicatura, le visitó enviado por “su jefe” (entendido esto como el expresidente Hernández) para asistir a Fuentes Ramírez en limpiar su registro criminal. A cambio, Barahona recibió de Sánchez, L30,000. Barahona, electo magistrado de la Corte Suprema de Justicia en 2009, fue nombrado en el Consejo de la Adjudicatura en 2013, cuando la instancia fue creada, durante la presidencia del Congreso Nacional de Juan Orlando Hernández. Fue procesado en 2018 por los tribunales hondureño por 61 cargos de corrupción.
Con la mención por parte del fiscal, del descubrimiento del laboratorio en 2011, el fiscal busca remarcar que las actividades de Fuentes Ramírez eran conocidas por las autoridades hondureñas, mucho antes de su arresto en Estados Unidos en 2020 y que existía una red de tráfico de influencias a mas alto nivel que involucraba miembros del poder judicial.
¿Qué pretende mostrar la defensa?
El contra-interrogatorio de José Sanchez estuvo a cargo de Raymond Colon. Si bien algo atropellado en la ejecución, queda claro que su intención fue sembrar la duda sobre la veracidad de la información que expone Sánchez, al cuestionar su ingreso a los Estados Unidos en 2015, su estadía irregular y la primera negación de asilo. Sánchez volvió a aplicar para el asilo en 2019, cuando el proceso contra Tony Hernández estaba en curso y esta vez se le otorgó, por la información que proporcionó al FBI sobre Juan Orlando Hernández.
Colón también sugirió la participación criminal de Sánchez al ser contador de narcotraficantes, preguntándole si confesó a las autoridades norteamericanas su colaboración por 15 años con el lavado de activos que ocurría bajo su supervisión. A lo que Sánchez nomás respondió, “yo solo hacía mi trabajo.”
El punto más importante de la defensa, en el testimonio de Sánchez, está relacionado con las grabaciones de las reuniones que afirmó haber hecho durante el juicio a Fuentes Ramírez en 2022, donde reveló que se habían realizado grabaciones de video de al menos una de las reuniones entre Juan Orlando y Geovanny Fuentes en las oficinas de Graneros Nacionales. Sánchez mencionó en 2022 que obtuvo copias de las grabaciones de seguridad de esas reuniones, detalló cómo accedió a ellas gracias a la asistencia de John Jarufe, quien le proporcionó el PIN para acceder a las grabaciones. Luego, afirmó Sánchez, hizo dos copias de cada uno de los dos videos. Una de las copias que documentaba a Hernández hablando sobre el desfalco al IHSS, fue entregada a la fiscal Marlene Banegas, quien por su parte la entregó al fiscal Óscar Chinchilla y luego fue asesinada en octubre de 2014. La otra copia fue entregada a Cristian Ayala, hijo del subcomisionado de policía Edgardo Ayala López, asesinado el 4 de junio de 2015.
Sánchez afirmó en el juicio a Juan Orlando que la muerte de Cristian Ayala fue un factor determinante para que decidiera no regresar a Honduras, pero que no tenía copia física de nada de lo que afirmaba, aunque al salir de Honduras en 2015 las llevaba consigo, pero las guardó en la maleta de cabina, que nunca llegó a su destino.

2. Alexander Ardón: Un Pilar en el Juicio
En segundo día del juicio comenzó el testimonio del narcotraficante Alexander Ardón, exalcalde de El Paraíso, Copán, que se entregó a las autoridades norteamericanas y comenzó su colaboración con la DEA en mayo de 2019. Su testimonio fue clave para condenar a Tony Hernández en octubre de 2019.
Chandel Ardón delinea en este juicio, una serie de acusaciones que vinculan directamente a Juan Orlando con operaciones de narcotráfico, aportando detalles sobre la supuesta protección y colaboración del exmandatario con los cárteles, especialmente con el Cártel de Sinaloa.
Puntos Claves de la Fiscalía
La fiscalía ha enfocado su estrategia en destacar el papel de Ardón dentro de la red de narcopolítica, sus vínculos con el Chapo Guzman y su relación cercana con los Hernández. Ardón afirmó que Hernández le proporcionó seguridad y apoyo político para facilitar el tráfico de drogas en Honduras, y que sabía que actuaba en beneficio del Cártel de Sinaloa. A cambio, él habría proporcionado grandes sumas de dinero para las campañas políticas de Porfirio Lobo Sosa, en 2005 y 2009, y Juan Orlando Hernández en 2013; así como financiamiento para las elecciones de alcaldes y diputados de Copán, que funcionaban bajo su control.
Ardón mencionó que los diputados nacionalistas de Copán recibieron su apoyo para sus campañas. De ellos solo José Vicente León Rojas, actual alcalde de Nueva Arcadia, Copán, está vivo. Los otros diputados, Gustavo Adolfo Alvarado falleció por infarto en 2011; Julio César Gámez falleció por causas no determinadas en 2023 y Juan de Jesús Madrid Deras fue asesinado en diciembre de 2010, en Copán Ruinas, mientras entregaba el llamado Bono Diez Mil. Dos meses después de su asesinato, un hermano de Madrid Deras también fue asesinado.
Según Ardón, él fue testigo de cómo el Chapo entregó personalmente un millón de dólares a Tony Hernández, para la campaña de JOH. En su testimonio relata que Tony necesitó la autorización de su hermano para aceptarlo y que lo que el chapo pedía a cambio era protección en sus operaciones. Años después, afirma Ardon, él le comentó a JOH en persona que el Chapo estaba molesto porque habían extraditado a los Valle y que le había entregado el dinero con el entendido de que no extraditaría a sus aliados; la reacción de JOH fue de molestia, dice Ardón, afirmando que él (JOH) no tenía compromisos con nadie y si quería podía devolvérselos. Cosa que tampoco ocurrió, dice.
Contradicciones Encontradas por la Defensa
Mientras la fiscalía utiliza el relato de Ardón para construir su caso señalando la interacción directa entre el narcotráfico y política, la defensa busca resaltar las contradicciones y la falta de evidencia física para socavar su credibilidad del testigo. La estrategia de la defensa sugiere una narrativa de venganza, planteando dudas sobre las motivaciones detrás del testimonio de Ardón.
La defensa de Hernández, liderada por Raymond Colón, intentó minar la credibilidad de Ardón en el contra interrogatorio, resaltando los nombres y circunstancias de las 56 víctimas de Chándel, repasando la muerte de Juan de Jesús Madrid Deras, uno de los diputados nacionalistas de Copán mencionados por Alexander Ardón como el responsable de haber sobornado a los diputados de su departamento para votar por Juan Orlando Hernández. Ardón reconoció la muerte de los mencionados, pero negó de forma ambigua su vinculación con el asesinato de Madrid Deras en 2010, en Copán Ruinas.
Colon cuestionó también las fechas mencionadas por Ardón con respecto a su estancia en Honduras y Guatemala, insinuando incoherencias en su relato. Destacó la ausencia de registros físicos o digitales que respalden sus comunicaciones y transacciones con Hernández. Y puso especial énfasis en la negativa de Ardón a recordar su participación en un supuesto plan para asesinar a Hernández con ayuda de los Valle Valles.
Valoraciones
Sabemos, por la forma como se ha ido revelando este proceso, que los testimonios son una versión —quizás incluso menos profunda— de los testimonios que hundieron a Tony Hernández en su juicio de 2019; pero la defensa, en esta oportunidad, contó con más tiempo para prepararse y, posiblemente, lo que estamos viendo por parte de la defensa sea un adelanto que podría presentarnos después, a la hora de exponer sus pruebas en el juicio.
Por ejemplo: en el contra-interrogatorio a Ardón se hizo especial énfasis en su falta de memoria para recordar si en la planificación del asesinato de Arístides González, estuvo o no el hijo del expresidente Zelaya. Ardón nunca afirmó o negó eso, y se limitó a decir que “no recordaba”, incluso después de que Colón le mostrara el acta de su conversación con la DEA en 2019 donde, al parecer, afirmó que esa persona sí estaba en esa reunión. El propósito de Colón con su pregunta no parece ser afirmar que el hijo de Mel estuvo en esa conspiración sino demostrar que la “falta de memoria” de Ardón, no es más que una excusa para ocultar sus mentiras, de antes, en 2019, frente a la DEA o ahora, frente al jurado.
Igual parece ser la intención cuando le preguntó sobre la reunión con los Hernández en la cual Juan Orlando le indicó que no estaría en la planilla de Copán. En el relato de Ardón, la reunión ocurrió en casa de Juan Orlando, a puerta cerrada, y participaron Tony Hernández, su hermano Hugo y Juan Orlando. Ninguno de los otros dos puede presentar su testimonio en este proceso, pero podemos intuir, por que Colón lo mencionó, que en algún momento ocurrió una reunión de la cual existe una minuta de la guardia de honor presidencial, en la cual se relata que Ardón llegó a dicha reunión sin haber sido invitado, que forzó su ingreso y fue rechazado, que amenazó a Juan Orlando con que se iba arrepentir de sacarlo de la planilla.

3. El agente Reynoso y las narco libretas de Magdaleno Meza
El tercer testimonio fue el de Miguel Reynoso, un ex-agente de la Dirección de Lucha Contra el Narcotráfico (DLCN). Su testimonio fue clave también para lograr la condena de Tony Hernández en 2019. El punto central tiene que ver con las narco-libretas de Magdaleno Meza.
La operación en la que Miguel Reynoso y su equipo encontraron las narco-libretas fue ejecutada por la DLCN, el 6 de junio de 2018, en Santa Bárbara, y se centró en interceptar a Magdaleno Meza y su esposa, Erika Julissa Bandy, quienes estaban vinculados con el narcotráfico.
Según relata Reynoso, él se hizo presente en horas de la noche al batallón de Naco, Cortéz, donde estaban ya estacionados los vehículos a los que haría revisión. En su testimonio cuenta que supieron del cargamento por una llamada anónima.
Al llegar al lugar, el equipo de Reynoso ejecutó un registro minucioso de los vehículos. Descubrieron compartimentos ocultos, diseñados para evadir la detección durante inspecciones rutinarias. Estos compartimentos contenían no solo las narco-libretas, sino también tres armas de fuego, un silenciador, dos granadas, inter-comunicadores, joyas, y 193,220 dólares.
El descubrimiento de las narcolibretas fue particularmente revelador, afirma Reynoso, ya que contenían registros detallados de transacciones de narcotráfico, incluyendo nombres, cantidades de dinero, y, crucialmente, las iniciales JOH, que se asumían referirse a Juan Orlando Hernández, así como el nombre de su hermano, Tony Hernández, y otros alias vinculados a la operación de narcotráfico.
Una vez aseguradas las evidencias, Reynoso y su equipo procedieron a documentar meticulosamente el hallazgo, tomando fotografías y asegurando las narco-libretas y otros objetos encontrados para su análisis posterior. Las evidencias fueron luego trasladadas a las oficinas de la DLCN en San Pedro Sula, donde se realizaron copias y se embalaron cuidadosamente para su conservación.
El contra-interrogatorio del abogado Renato Stabile buscó fisuras en el testimonio de Reynoso. Con preguntas precisas como el protocolo para el manejo de la prueba, la formación y experiencia de Reynoso, intentó sembrar dudas sobre la credibilidad del agente y la validez de las pruebas.
El contra interrogatorio continuará el próximo lunes, donde podrá concluir el examen a Reynoso, antes de pasar al siguiente testigo.
