Esta semana el Instituto Nacional de Estadísticas presentó el resultado de la medición de la pobreza en Honduras, un estudio que expone como objetivo “Determinar la condición actual de los hogares hondureños en situación de pobreza y pobreza extrema, a través de las principales variables que valoran y cuantifican las condiciones socioeconómicas de los hondureños”.

Este informe busca proporcionar una visión completa de la situación de la pobreza en Honduras, durante el segundo trimestre de 2023, utilizando datos recopilados a partir de diversas fuentes.

La pobreza se define, según lo expuesto por el economista de la CEPAL, Óscar Altimir (1931-2020), como “un síndrome situacional en el que se asocian el infraconsumo, la desnutrición, las precarias condiciones de vivienda, los bajos niveles de educación, las malas condiciones sanitarias, una inserción inestable en el aparato productivo o dentro de los estratos primitivos del mismo, actitudes de desaliento y anomía, poca participación en los mecanismos de integración social, y quizás la adscripción a una escala particular de valores, diferenciada en alguna manera de la del resto de la sociedad”.

En términos generales, las personas consideradas pobres son aquellas cuyos ingresos totales per cápita están por debajo de lo que se conoce como la “línea de pobreza”. La línea de pobreza es el nivel mínimo de ingresos necesarios para satisfacer una serie de necesidades básicas, tanto alimentarias como no alimentarias.

La línea de pobreza se define como el umbral de ingreso mínimo necesario para cubrir las necesidades básicas de una persona.

Para obtener datos representativos de este estudio, el INE utilizó un marco muestral que incluye 2,104,750 viviendas registradas en el Pre-censo de 2011 del Censo Nacional de Población y Vivienda 2013, segmentadas y cartografiadas. Se aplicó un método de muestreo probabilístico, estratificado y bietápico, seleccionando un total de 7,428 viviendas para la Encuesta Permanente de Hogares de Propósitos Múltiples (EPHPM) del segundo trimestre de 2023.

Para quienes no estamos familiarizados con la jerga del mundo de las estadísticas, el muestreo probabilístico, estratificado y bietápico es una técnica de muestreo estadístico que se utiliza para seleccionar una muestra representativa de una población con el fin de realizar inferencias sobre la población en su conjunto.

Incluyen:

  1. Muestreo Probabilístico: cada elemento de la población tiene una probabilidad conocida y no nula de ser seleccionado en la muestra. Esto significa que todos los elementos de la población tienen la oportunidad de ser parte de la muestra, y la selección se realiza de manera aleatoria o mediante un proceso que garantice la aleatoriedad. Este enfoque es fundamental para que la muestra sea representativa de la población en su conjunto y permita hacer inferencias válidas.

  2. Muestreo Estratificado: Cuando se utiliza el muestreo estratificado, primero se divide la población en subgrupos llamados estratos. Los estratos son grupos de elementos que comparten características similares dentro de la población, como edad, género, ubicación geográfica, ingresos, etc. Luego, se realiza un muestreo probabilístico independiente dentro de cada estrato. Esta técnica permite asegurarse de que cada estrato esté representado en la muestra, lo que es útil cuando se desea analizar subpoblaciones específicas con suficiente detalle.

  3. Muestreo Bietápico: también conocido como muestreo de dos etapas o muestreo en dos fases, implica dos niveles de selección de muestras. En la primera etapa, se seleccionan unidades de muestreo más grandes (por ejemplo, regiones geográficas o conglomerados) de manera probabilística. Luego, en la segunda etapa, se seleccionan muestras más pequeñas de cada unidad de muestreo seleccionada en la primera etapa. Esto se hace nuevamente de manera probabilística. El muestreo bietápico se utiliza cuando no es práctico o posible muestrear directamente de la población completa debido a su tamaño o dispersión geográfica.

El trabajo de campo se llevó a cabo del 17 de junio al 16 de julio, cubriendo los 18 departamentos del país y entrevistando a informantes calificados mayores de 15 años. Se recopiló información utilizando dispositivos móviles.

La barra de 2021 tendría que lucernarios así.

La barra de 2021 tendría que lucernarios así.

Situación Económica Nacional

Durante el segundo trimestre de 2023, el crecimiento económico alcanzado fue del 1.3% en términos desestacionalizados del Producto Interno Bruto Trimestral (PIBT), en comparación con la contracción registrada en el trimestre anterior. En comparación con el mismo trimestre de 2022, el crecimiento fue del 3.0%.

De las 3,639,092 personas que el INE categoriza como “ocupados” (con un trabajo) en el país, el 23.3% se emplea en la agricultura, el 21.8% en el comercio y el 13.0% en la industria, concentrando estas tres ramas de actividad el 58.1% de la fuerza laboral. La mayoría de los ocupados (61%) trabajan para un empleador, mientras que el 32% son trabajadores por cuenta propia y el 8% son trabajadores no remunerados o contratistas dependientes.

El principal problema en el mercado laboral es la baja remuneración, los bajos salarios, especialmente en empleos temporales y de baja productividad, lo que se refleja en la Tasa de Subocupación por Insuficiencia de Ingresos (TSI). Esta tasa disminuyó de un 51.4% en 2019 a un 35.2% en junio de 2023.

En 2019 -afirma el estudio- había 2,382,116 personas con problemas de empleo en el país. En junio de 2023, se estima que esta cifra se ha incrementado a 2,390,088 personas en esta condición. El desempleo, en número bruto, se mantiene en el mismo porcentaje en comparación a 2019. Eso, quizás, gracias al alto flujo migratorio que hemos presentado en el país, especialmente después de la pandemia, que reduce las tensiones en este sentido.

El estado del INE muestra que los ingresos varían según el sector de empleo. Las personas asalariadas del sector público ganan más en promedio (L.16,516.00) que las del sector privado (L.8,041.00), mientras que los trabajadores independientes ganan L.7,779.00 en promedio. Las remesas del exterior representan la tercera fuente de ingresos de los hogares hondureños, con un 10.8% del total, superadas solo por los salarios (40.9%) y las ganancias como cuenta propia (31.3%). Honduras recibió 8,100 millones de dólares en remesas familiares hasta noviembre de 2023.

La pobreza en Honduras es un problema estructural. Se ve influenciada por varios factores, incluyendo el nivel de ingreso per cápita, el desempleo, la informalidad laboral, la precariedad de empleos y la inversión pública en el sector social. Durante los últimos 23 años, la tasa de pobreza ha oscilado entre un mínimo de 58.2% en 2007 y un máximo de 73.6% en 2021 debido a diversos factores.

La variación en el porcentaje de hogares en situación de pobreza rural en Honduras pasó del 69.2% en 2019 al 76.0% en 2021 y luego disminuyó al 64.1% en 2023. Estamos, aún, 6 puntos arriba de los datos que se lograron obtener en 2007. Datos parecidos muestra, en cuanto a pobreza urbana, según la encuesta.

Esto puede explicarse por varios factores económicos, sociales y metodológicos que van desde fluctuaciones a lo largo del tiempo en la economía del país, eventos climáticos adversos, conflictos sociales nacionales o internacionales, un cambio en la forma de mediciones de pobreza por cambios en la metodología utilizada para calcular la línea de pobreza y determinar quiénes se consideran pobres, como, en el caso específico de este año, la pandemia de COVID-19 que tuvo un impacto significativo en los datos de pobreza en Honduras durante el período analizado (de 2019 a 2021 y luego a 2023).

La pandemia de COVID-19 provocó una crisis económica global, y Honduras no fue una excepción. Las restricciones de movilidad, el cierre de empresas y la disminución de la actividad económica tuvieron un efecto negativo en los ingresos de muchas familias. La pérdida de empleos y la reducción de salarios aumentaron la proporción de personas y hogares que cayeron por debajo de la línea de pobreza, en 7 puntos entre 2019 y 2021.

La pandemia nos expuso la vulnerabilidad de ciertos grupos de población, especialmente aquellos en empleos informales o precarios que no tenían seguridad laboral ni acceso a prestaciones sociales. Estos grupos, si bien han mejorado su situación en comparación a 2019 están lejos de sentirse seguros con su situación actual. Las mismas condiciones de vulnerabilidad que los empujó abajo del umbral de la pobreza aún persisten y los hace vulnerables a futuras crisis.

Es quizás por esa razón que la reacción al informe del INE ha sido tan adversa, pues los datos presentados contrastan con la percepción general.

En respuesta a la pandemia, el gobierno hondureño de Xiomara Castro, que comenzó en 2022, ha implementado una serie de programas de asistencia social y económica para ayudar a las familias más vulnerables. Esto ha impactado de una manera positiva en la reducción de la pobreza en comparación con 2021, ya que proporcionaron apoyo financiero a quienes lo necesitaban, pero está lejos de ser suficiente.